Caracterizado desde su infancia por un sentimiento eclesiástico humanitario cumpliendo labores de acercamiento a dios como sacristán en el convento del sagrado corazón de Jesús, desde los 5 hasta los 11 años, lo que le sirvió para formar en su personalidad los valores morales y espirituales fundamentales para el desarrollo de su personalidad al servicio de la colectividad, altamente reconocido por quienes comparten su vida cotidiana. Dueño de una visión emprendedora desde su infancia, constante y perseverante luchador social e incansable enemigo de la pobreza; características que le permitieron temprana cosecha de éxitos como microempresario, en la industria del mueble, llegando a corta edad a ser un maestro ebanista en uno de los talleres más respetados de la ciudad. En Chimbote, capital de la pesca y el acero, este digno y joven ciudadano de apenas quince años de edad, se inició como todo emprendedor desde el peldaño más bajo, logrando en 1976 constituirse en pequeño empresario...
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